Los bancos desempeñan una función esencial en cualquier país. A través de ellos se efectúa el pago de gran parte de las operaciones que se realizan en la economía (mediante cheques, tarjetas de crédito o transferencias electrónicas de fondos). Además, son el vehículo principal para que quienes tienen excedentes de recursos puedan ahorrarlos a fin de que se transfieran a quienes los requieran para la inversión productiva o el consumo.
Por otra parte, los bancos son más vulnerables a problemas de insolvencia que otro tipo de sociedades mercantiles, en virtud de que prestan fundamentalmente el dinero que a su vez reciben prestado de los depositantes. Si por cualquier razón (una devaluación, elevación de las tasas, problemas económicos en un sector industrial, etc.) un banco no puede cobrar, por ejemplo el 15 por ciento del monto de sus créditos, los accionistas perderían la totalidad de su capital y las pérdidas por el incumplimiento de los deudores serían enfrentadas por los depositantes. Dado que los problemas bancarios pueden afectar a otros sectores de la economía, la mayoría de los países han decidido establecer una "red de seguridad" bancaria. Esta red de seguridad, proveída por los gobiernos, incluye: un mecanismo de protección, denominado usualmente "seguro de depósitos", las facilidades crediticias que el Banco Central otorga a los bancos con problemas de liquidez en su función de "acreditante de última instancia", y el sistema de regulación y supervisión de los intermediarios.
Desarrollo de los esquemas de seguros de depósitos
El seguro de depósitos más antiguo y que aún prevalece en operación es la Corporación Federal de Seguros de Depósito (Federal Deposit Insurance Corporation) de los Estados Unidos de América, prevista en la Ley Bancaria (Banking Act) de 1933. La mayoría de los mecanismos de seguros de depósitos se han implantado en las últimas tres décadas. En muchos de estos países los problemas bancarios eran previamente enfrentados directamente con recursos públicos.
Actualmente, casi todos los países desarrollados cuentan con un esquema de seguro de depósitos (p.e. Noruega, Alemania, Canadá, Finlandia, Japón, Bélgica, España, Holanda, Francia, Reino Unido, Turquía, Suiza, México, Austria, Italia e Irlanda). La Asociación Internacional de Aseguradoras de Depósitos (IADI por sus siglas en inglés) registra, a mayo de 2007, 118 países con un sistema de seguro de depósitos en operación, en planeación o bajo estudios serios de implementación (95 en operación, 11 pendientes, 12 en proceso de planeación o bajo estudios serios de implementación).
La mayoría de los mecanismos de seguros de depósitos se han implantado en las últimas tres décadas. En muchos de estos países los problemas bancarios eran previamente enfrentados directamente con recursos públicos.
A finales de 1986, la Comisión de la Comunidad Europea emitió una recomendación sobre la conveniencia de que todos los Estados miembros contaran con un mecanismo que garantizara los depósitos bancarios.
Se podría afirmar que la razón de ser de los seguros de depósito es por un lado cumplir con el objetivo social de proteger a pequeños depositantes y por otro lado cumplir con el objetivo económico, preservando la estabilidad del sistema financiero.